El sueño infantil cambia a medida que los niños crecen. Más que perseguir una rutina perfecta, ayuda observar señales de cansancio, sostener horarios predecibles y crear un ambiente tranquilo.
Si el descanso afecta de forma importante el bienestar del niño o de la familia, una evaluación profesional permite comprender el contexto completo y definir apoyos personalizados.